Mistress por teléfono

mistress sexo telefonicoNo es fácil encontrar una mistress por teléfono que conozca bien los secretos de la dominación y el control de hombres sumisos. Es verdaderamente un arte que saben apreciar los que quieren sentir el placer a través del dolor. Madame Xtrikta sabe cómo ponerte en el lugar que te corresponde a la perfección.

Xtrikta tiene el rojo como color fetiche. “Cuando recibo esclavos en mi mazmorra”, nos cuenta, “visto siempre lencería de cuero o de látex rojo, botas de caña altas con largos tacones de metal incluidos. Uso también cuerdas y pañuelos de seda roja. Mezclar suavidad y dureza es mi especialidad”, añade.

803 353 278

El precio máximo por minuto de esta llamada es de 91 céntimos de euro si llama desde un teléfono fijo y de 1 euro y 27 céntimos de euro si llama desde un teléfono móvil, impuestos incluidos. Este servicio para adultos reservado a mayores de 18 años está prestado por SOLAIKA SRL. APARTADO DE CORREOS 57204. 28223 MADRID

Una mistress por teléfono a la altura de las mejores

Nuestra domina es discreta, sólo nos ha contado que tiene esclavos muy conocidos en la vida pública que buscan sus exclusivos servicios. Ahora también tú puedes disfrutar de los mejores contactos con ama por teléfono de manera fácil, rápida y por muy poco dinero. Descubre y comprueba en tus propias carnes las habilidades que han hecho a Xtrikta una de las amas más populares de España.

Aprovecha este teléfono erótico de mistress de primera clase para sentirte como a ti más te gusta: dominado, sometido, humillado. Cuéntale a Xtrikta lo que más te excita y ella sabrá tratarte como te mereces. Pronto se convertirá en tu señora absoluta, dueña de tu cuerpo y tu mente. Sus deseos serán tus órdenes.

Si te estás preguntando cómo es físicamente nuestra mistress por teléfono, sólo te diremos que es una morena de pelo largo con unas curvas de vértigo y un maquillaje fuerte. Pero, ¿qué te importa? Si algún día llega a invitarte a su refinada sala del dolor, ni siquiera podrás soñar con tocarla. Quizás ni siquiera te permita levantar la cabeza para mirarla.