Conversación de sexo con dominatrix

Tenemos un fichaje estrella en nuestra mazmorra: Mistress Amanda. Quizás algunos hayáis oído hablar de ella en el circuito underground de Madrid. Tras una temporada fuera de España ha vuelto y tenemos la suerte de contar con ella en nuestra línea erótica especializada. Una conversación de sexo con dominatrix de esta categoría no es algo que ocurra todos los días.

Mistress Amanda es una ama estricta de la vieja escuela. Conoce a la perfección casi cualquier práctica del universo del sadomasoquismo, desde las más vainilla a las más extremas. Siempre en su papel de señora ha sometido a cientos de esclavos. Aunque ya ha cumplido los cincuenta años goza de una figura envidiable y una mirada que no se olvida.

803 353 278

El precio máximo por minuto de esta llamada es de 91 céntimos de euro si llama desde un teléfono fijo y de 1 euro y 27 céntimos de euro si llama desde un teléfono móvil, impuestos incluidos. Este servicio para adultos reservado a mayores de 18 años está prestado por SOLAIKA SRL. APARTADO DE CORREOS 57204. 28223 MADRID

Te ofrecemos una conversación de sexo con dominatrix que no olvidarás

El porno telefónico con una ama como Amanda no tiene nada que ver con lo que estás acostumbrado. Amanda conoce bien los recovecos de la mente de los hombres sumisos que caen en sus redes. Es de esas mujeres que saben dominar con sólo su voz. Puede someter a cualquiera que esté dispuesto a ello y llevarlo a límites de placer desconocidos.

Simplemente cuéntale lo que te gusta y estableced los límites, si es que vais a poner algún límite. Y ya está, prepárate para gozar del sexo telefónico con un ama como hay pocas. Si no puedes hablar con ella por la razón que sea, no te preocupes; el resto de nuestras chicas también son expertas en BDSM.

Si nunca has probado a mantener una conversación de sexo con dominatrix te recomendamos encarecidamente que pruebes. No te arrepentirás. Es una forma de dominación distinta, basada únicamente en la voz y en la imaginación. Los horizontes físicos desaparecen, sólo la palabra y el deseo están presentes. Sumisión, sometimiento y obediencia en estado puro.