Ama por teléfono barato

Hola, mi nombre de guerra es Ama Rosa. Doy un servicio totalmente amateur de ama por teléfono barato. Yo no soy profesional de esto de la telefonía erótica. Simplemente he descubierto hace unos meses que me gusta la dominación y la humillación de los hombres, me pone supercaliente que cumplan todas mis órdenes y se sometan a mis deseos más secretos…

Me divorcié hará cosa de año y medio. Hace un tiempo empecé a frecuentar clubes de swingers, y me gustó. Un día encontré a una pareja que buscaba una ama dominante para él, un sumiso vicioso al que le gustaba vestirse de jovencita (con su falda de tablas y todo), que lo insultaran, azotaran y se sentaran en su cara mientras su mujer miraba. Me encantó.

803 353 278

El precio máximo por minuto de esta llamada es de 91 céntimos de euro si llama desde un teléfono fijo y de 1 euro y 27 céntimos de euro si llama desde un teléfono móvil, impuestos incluidos. Este servicio para adultos reservado a mayores de 18 años está prestado por SOLAIKA SRL. APARTADO DE CORREOS 57204. 28223 MADRID

Un ama por teléfono barato siempre disponible

Desde entonces voy buscando experiencias similares, pero no es fácil… A través de este número de porno telefónico con domina he conseguido conocer a algunos espíritus afines. Incluso he llegado a quedar con algunos de ellos para pasar de las palabras a los hechos. Ahora tengo un pequeño grupo de esclavos a mi disposición, pero siempre quiero más…

No tengo una mazmorra llena de accesorios, no soy experta en prácticas raras con nombres en inglés, pero te aseguro que me mojo entera cuando hablo con desconocidos a los que les excita que les de dos buenos correazos y a los que obligo a lamerme el culo y dejármelo bien limpito. Llámame a mi teléfono erótico de domina amateur para abrirme tu alma y que juguemos con ella.

Llama a cualquier hora del día o de la noche (si no te lo cojo es que estaré durmiendo o trabajando, prueba después). Puedes pagar mis servicios de ama por teléfono barato con tarjeta si te resulta más cómodo. Si encajamos bien, quien sabe, puede que lleguemos a vernos las caras.